Tipos de Impermeabilizaciones Sin Obras: guía práctica para terrazas, cubiertas, fachadas y sótanos
Índice de contenido
Introducción
Si has llegado aquí comparando tipos de impermeabilizaciones para resolver humedades sin montar una obra, vas por buen camino: elegir bien el sistema te ahorra dinero, frustraciones y repeticiones cada otoño. En mi experiencia, el éxito depende menos del “producto milagro” y más de diagnosticar y preparar. En mi caso, los detalles mandan: petos, sumideros y remates deciden el 80% del resultado. Esta guía resume los tipos de impermeabilizaciones más eficaces, cuándo sirven y cuándo no, con costes y durabilidad reales.

Antes de elegir: diagnóstico rápido (origen de la humedad y estado del soporte)
Antes de pensar en tipos de impermeabilizaciones, aclaremos por dónde entra el agua:
- Lluvia directa sobre terraza/cubierta.
- Capilaridad que asciende por muros.
- Fisura o junta mal resuelta.
- Tubería/desagüe: si es esto, primero reparar; ningún sistema “sin obras” te salvará una fuga activa.
- Condensaciones (menos frecuente en esta consulta): no se arreglan con recubrimientos.
Checklist exprés para decidir tipos de impermeabilizaciones con sentido:
- Soporte sano: firme, limpio, seco y adherido. Si suena hueco, no pinto: saneo primero.
- Pendiente mínima 1,5–2%: sin ella, los charcos acortan la vida de cualquier sistema.
- Detalles: perímetros, encuentros a 90° con media caña, sumideros con babero/manguito y goterones bien definidos.
- Clima: respeta rango de aplicación y secados. He visto acrílicos morir en charcos aplicados con lluvia a la vista.
Con este filtro, podrás elegir entre los tipos de impermeabilizaciones sin obras que realmente funcionan en tu caso.

¿“Sin obras” cuándo sí y cuándo no? (pendientes, sumideros, fisuras y tuberías)
“Sin obras” significa sin demoliciones, no sin preparación. En muchas situaciones, los tipos de impermeabilizaciones aplicados sobre el soporte existente dan años de tranquilidad:
Cuándo sí:
- Terraza/cubierta con pendientes correctas y pavimento estable.
- Fachadas sanas que absorben agua (ladrillo, revoco mineral).
- Remates, petos, pasantes y sumideros bien accesibles.
- Sótanos donde actuar por fuera es imposible (lado negativo bien diseñado).
Cuándo no:
- Pendientes nulas o charcos permanentes: la mayoría de tipos de impermeabilizaciones fallan antes de tiempo.
- Sumideros sin manguito o mal situados.
- Fisuras estructurales: primero cosido/sellado técnico.
- Fugas de tubería: se arreglan con fontanería, no con recubrimientos.
- Soportes con sales activas o piezas sueltas: hay que sanear.

Terrazas y cubiertas: soluciones sin levantar el suelo
Membranas líquidas: acrílico, poliuretano alifático y PMMA (ventajas, límites, curado)
Para terrazas transitables de uso doméstico, estos tipos de impermeabilizaciones ofrecen una “piel” continua:
- Acrílicos elastoméricos (a veces fibrados): relación precio/resultado excelente; tránsito ligero. Vida típica: 3–6 años.
- Poliuretano alifático: más elástico y resistente a UV; admite tránsito ocasional. Vida típica: 7–12 años.
- PMMA (metacrilato, curado rápido): ideal cuando la ventana de tiempo es mínima. Vida típica: 10–15 años.
Claves que hacen durar estos tipos de impermeabilizaciones:
- Imprimar cuando toque, respetar consumos y espesores.
- Refuerzos de malla en perímetros, encuentros y fisuras.
- Media caña en ángulos, sellado de pasantes, y respeto a juntas de dilatación.
- Aplicar con previsión (sin lluvia en el radar y dentro del rango térmico).
Yo suelo repetirlo: “En mi caso, los detalles mandan”. La mayoría de fallos en estos tipos de impermeabilizaciones nace en sumideros, petos y juntas mal resueltas.
Láminas bajo baldosa (tipo “lámina de sellado”) y accesorios: método y compatibilidades
Otra familia de tipos de impermeabilizaciones son las láminas y sistemas de sellado que se pegan sobre el pavimento existente y se cubren con un acabado (o quedan vistas, según el sistema):
- Funcionan muy bien en paños pequeños o como “capa intermedia” bajo un nuevo acabado fino.
- Requieren compatibilidad entre imprimación, adhesivo y soporte.
- Accesorios (bandas, esquinas, manguitos) reducen riesgos en puntos singulares.
Úsalas cuando quieras un control de espesor “industrial” sin levantar. Evítalas donde el soporte está suelto: ninguno de estos tipos de impermeabilizaciones pega bien sobre piezas que bailan.
EPDM en superposición: dónde encaja, remates y fijaciones
El EPDM tendido sobre la terraza existente, fijado perimetralmente y resuelto en pasantes/sumideros con piezas específicas, es de los tipos de impermeabilizaciones más durables (20–30 años). Pros:
- Muy pocas juntas y gran elasticidad.
- Buen desempeño a intemperie.
Contras:
- Exige remates impecables en petos y perímetros.
- Necesita perfiles y anclajes (no es “cero intervención”).

Puntos singulares sin obra: cintas de butilo, manguitos y sellados de juntas
Los puntos singulares concentran la mayoría de filtraciones y ponen a prueba todos los tipos de impermeabilizaciones. Si aquí fallas, el resto del sistema se degrada antes de tiempo. Lo bueno: con una preparación correcta y productos adecuados (cintas de butilo, manguitos de sumidero y selladores PU/MS con bandas expansivas) puedes reforzar cualquier solución sin obras y elevar la fiabilidad del conjunto.
¿Qué consideramos “punto singular”?
- Perímetros de petos y encuentros a 90°.
- Transiciones horizontal–vertical (arranques de muro).
- Sumideros, canalones, gárgolas y pasantes (antenas, chimeneas, barandillas).
- Remates bajo vierteaguas y coronaciones.
- Marcos de ventanas y balconeras (interfaz carpintería–obra).
En todos estos casos, el objetivo es doble: evitar entrada de agua y acomodar movimientos. Esa es la razón por la que, incluso con buenos tipos de impermeabilizaciones de base, añadimos refuerzos específicos.
Cintas de butilo (con o sin aluminio): uso correcto y limitaciones
Las cintas de butilo sellan y “tapan” geometrías complicadas donde otros tipos de impermeabilizaciones no llegan bien.
Cuándo usarlas
- Remates de petos y limatesas.
- Solapes de chapas, tejas o remates metálicos.
- Sellado de fisuras finas y microjuntas en zonas secas y limpias.
Cómo aplicarlas bien (micro-protocolo)
- Preparación: superficie firme, seca y sin polvo ni grasa. En soportes porosos o poco cohesionados, usa imprimación compatible.
- Corte y presentación: evita estirar longitudinalmente la cinta; déjala “reposar” para no crear tensiones.
- Colocación: presión uniforme con rodillo, especialmente en los bordes (el butilo necesita presión para mojar el sustrato).
- Solapes: respeta el solape recomendado por el fabricante (habitualmente 5–10 cm).
- Protección: si la cinta no lleva foil de aluminio u otra cara UV, protégela del sol directo con pintura compatible o remate.
Limitaciones
- No es un elemento “estructural” de junta con grandes movimientos; para dilataciones importantes, valora sistemas de junta específicos.
- Compatibilidades: el butilo suele adherir muy bien a metal, vidrio, cerámica y muchas pinturas; duda con ciertos plásticos y superficies siliconadas. Prueba de adhesión previa recomendada.
Usadas así, las cintas de butilo potencian los tipos de impermeabilizaciones líquidos (acrílico, PU, PMMA) y las láminas, cerrando el típico “punto débil” de borde y remate.
Manguitos de sumidero: la unión crítica entre plano y bajante
En cubiertas y terrazas, el 80% de los fallos aparece alrededor del desagüe. Los tipos de impermeabilizaciones rinden cuando el sumidero está bien encamisado con un manguito adecuado.
Buenas prácticas
- Elección: manguito compatible con el sistema (EPDM, TPO, PVC o multi-material) y con el diámetro real de la bajante.
- Pendiente: asegura que el encuentro tenga media caña y que no se forme charco perimetral.
- Adhesión: limpia, imprima si toca y pega el manguito por debajo y por encima del plano de impermeabilización, creando una transición continua.
- Fijación: cuando exista aro/prensaestopa, apriétalo uniformemente y remata con cordón de sellador compatible.
- Prueba: realiza ensayo de estanqueidad puntual (embalsado controlado) antes de dar por cerrado el paño.
Integrar bien el manguito es lo que permite que los tipos de impermeabilizaciones funcionen “como un sistema” y no como capas sueltas.
Selladores PU/MS y bandas expansivas: el triple sellado en carpinterías
En ventanas y puertas exteriores, el sellado perimetral define la durabilidad de muchos tipos de impermeabilizaciones en fachada y balcón.
El enfoque de triple sellado (recomendado)
- Exterior: cinta o banda estanca a lluvia pero permeable al vapor (saca el agua).
- Centro: aislante continuo (espuma de baja expansión o cordón de respaldo) para controlar movimiento y mejorar el comportamiento térmico.
- Interior: cinta o sellador hermético al aire para evitar condensaciones y corrientes.
Claves de ejecución
- Dimensión de junta: relación ancho/profundidad del cordón ≈ 2:1; usa cordón de respaldo para que el sellador trabaje en dos caras (evita adherencia a tres caras, causa de fisuras).
- Compatibilidades: PU/MS suele pintar bien y soporta intemperie; la silicona neutra es muy estable pero difícil de repintar. No mezcles sin verificar compatibilidad.
- Clima y curado: respeta temperatura y humedad de aplicación; protege el sellado las primeras horas de lluvia y polvo.
Como regla práctica: “Para ventanas, triple sellado; la silicona sola por fuera no es solución”. Integrado con los tipos de impermeabilizaciones de fachada (hidrofugante y/o elastomérico), reduce patologías recurrentes de filtración y aire parásito.
Integración con el sistema principal y control de calidad
- Secuencia: primero puntos singulares (mallas, cintas, manguitos), luego el sistema continuo (membrana o lámina).
- Continuidad: solapa siempre refuerzos con el sistema principal siguiendo la dirección de escorrentía del agua.
- Ensayos rápidos:
- Peel test (arranque manual) en cintas/manguitos tras curado inicial.
- Embalsado controlado 24–48 h en zonas críticas de terraza, si el soporte lo permite.
- Mantenimiento: revisa anualmente bordes y remates; re-rueda cintas si ves levantamientos y repone cordones de sellador degradados.
Errores frecuentes (y cómo evitarlos)
- Colocar cintas sobre polvo/humedad: merma adhesión y acorta la vida de todos los tipos de impermeabilizaciones.
- Estirar la cinta al colocarla: se retrae y abre bordes; aplícala sin tensión y con presión uniforme.
- Olvidar la media caña en cambios de plano: la lámina o membrana “quiebra” y se fisura.
- No respetar solapes mínimos o mezclar químicos incompatibles (por ejemplo, selladores sobre superficies siliconadas sin imprimación).
- Confiar en un cordón exterior de silicona para resolver una ventana completa: falta continuidad y control de vapor/aire.

Fachadas sin obra: hidrofugantes transpirables y revestimientos elastoméricos
En fachada, al elegir entre tipos de impermeabilizaciones sin obra conviene distinguir dos familias con comportamientos muy diferentes: hidrofugantes transpirables (silanos/siloxanos) y revestimientos elastoméricos. Ambos tipos de impermeabilizaciones son válidos si el soporte está sano y si se preparan bien los puntos singulares (alféizares, goterones, coronaciones, encuentros con carpinterías). Lo esencial: los hidrofugantes no forman película y reducen la absorción capilar del material; los elastoméricos sí forman película y aportan continuidad y elasticidad superficial para microfisuras.
Diagnóstico rápido específico de fachada
- Soporte: ladrillo cara vista, piedra natural o revoco mineral sin pinturas previas → suelen aceptar hidrofugantes; revocos pintados o con microfisuras → suelen aceptar elastoméricos.
- Fisuras: si son activas (se mueven), ningúno de los tipos de impermeabilizaciones las resuelve por sí solo; antes toca cosido/sellado técnico.
- Manchas y sales: si hay capilaridad desde zócalo, los tipos de impermeabilizaciones de fachada no cortan el origen; hay que tratar la base del muro (barrera de capilaridad) y sanear.
- Detalles: vierteaguas con goterón, coronaciones y encuentros con ventanas determinan el éxito real de cualquier sistema.
Hidrofugantes transpirables (silanos/siloxanos)
Este grupo de tipos de impermeabilizaciones penetra en el poro del soporte mineral y lo hace hidrorrepelente sin cerrar su capacidad de transpiración.
Qué aportan
- Disminuyen la absorción de lluvia y el oscurecimiento por mojado.
- Mantienen el aspecto mineral (normalmente invisibles, aunque algunos realzan ligeramente el tono).
- No forman piel: permiten que el vapor interior salga y reducen el riesgo de ampollamientos.
Dónde funcionan mejor
- Ladrillo cara vista, piedra y revocos minerales sanos, sin películas previas y sin fisuras abiertas.
- Zonas expuestas a lluvia incidente pero sin patologías estructurales.
Cómo aplicarlos con garantías
- Limpieza: eliminar polvo, grasas, algas/biocapa y sales sueltas. El soporte debe estar seco.
- Ensayo previo en área pequeña: confirma que no altera el color más de lo deseado.
- Aplicación “húmedo sobre húmedo” hasta saturación, de abajo arriba para evitar chorretones.
- Protecciones: evitar contacto con vidrios/metal lacado durante la aplicación (puede manchar).
- Revisión: comprobar el “efecto perla” días después; si disminuye pronto, puede requerir una segunda pasada (según fabricante).
Limitaciones
- No puentean grietas ni sellan juntas abiertas; tratan la superficie, no los movimientos.
- Sobre pinturas o barnices no penetran; ahí no son el tipo de impermeabilizaciones adecuado.
- Si vas a pintar, normalmente no se aplica primero un hidrofugante, porque reduce la adherencia de la pintura posterior salvo que el sistema esté diseñado para ello.
Durabilidad orientativa: 5–10 años, condicionada por exposición, orientación y calidad del soporte. Mantenimiento sencillo: limpieza suave y reaplicación cuando el agua deje de “perlear” de forma evidente.
Revestimientos elastoméricos (pinturas de alto espesor y elasticidad)
Estos tipos de impermeabilizaciones crean una película continua con capacidad de puenteo de microfisuras y alta resistencia a intemperie.
Qué aportan
- Uniformidad estética y barrera a lluvia en paramentos expuestos.
- Elasticidad para microfisuras estáticas y mejor protección frente a rayos UV (según calidad del ligante).
- Posibilidad de colorear y homogeneizar soportes heterogéneos.
Dónde funcionan mejor
- Revocos con microfisuración no activa.
- Fachadas previamente pintadas que necesitan renovación de película.
- Zonas con viento y lluvia donde interesa un acabado continuo.
Cómo ejecutarlos bien
- Saneado: eliminar pinturas descascarilladas o tizadas, lavar y dejar secar. Tratar algas/hongos antes de pintar.
- Fisuras: abrir y sellar las >0,3 mm con masilla compatible; reforzar con malla donde convenga.
- Imprimación: usar la imprimación recomendada por el fabricante para asegurar anclaje y uniformar absorción.
- Capas y espesores: aplicar 2–3 manos hasta lograr el espesor seco especificado; sin espesores adecuados, estos tipos de impermeabilizaciones pierden eficacia.
- Juntas de dilatación: respetarlas; no “anularlas” con pintura.
- Vapor: prioriza productos con alta permeabilidad al vapor para no atrapar humedad interior.
Limitaciones
- En muros con humedad ascendente o muy cargados de sales, la película puede ampollar; hay que resolver el origen antes.
- Cambian el aspecto del paramento mineral (no son transparentes).
- Requieren soporte sano y cohesivo; si el mortero se deshace, hay que consolidar o reponer.
Durabilidad orientativa: 7–12 años (según clima, exposición y mantenimiento). Cuando el acabado pierda brillo o se ensucie, un repintado restaura la función protectora.
¿Cuándo elegir cada uno de estos tipos de impermeabilizaciones?
- Ladrillo o piedra sin fisuras abiertas → hidrofugante transpirable para mantener la estética y cortar la absorción.
- Revocos con microfisuras → elastomérico tras imprimación, con refuerzos puntuales.
- Fisuras activas → primero sellado/cosido técnico; después el sistema (hidrofugante o elastomérico según soporte).
- Zócalos con capilaridad → los tipos de impermeabilizaciones de fachada no son la solución principal; valora barrera de capilaridad e incompatibilidades con sales antes de pintar.
- Necesidad de mantener textura mineral y evitar película → hidrofugante.
- Necesidad de homogeneizar color, tapar microfisuras y facilitar limpieza → elastomérico.
Integración con otros sistemas y puntos singulares
Sea cual sea el tipo de impermeabilizaciones elegido, los detalles mandan:
- Alféizares y vierteaguas con goterón visible para cortar la lámina de agua.
- Encuentros con carpinterías: aplicar triple sellado (exterior estanco a lluvia, centro aislante, interior hermético) antes del hidrofugante o de la pintura.
- Coronaciones y petos: remates estables que eviten entradas por la parte superior; luego el sistema elegido.
Así, los tipos de impermeabilizaciones en fachada trabajan sobre un perímetro “cerrado”, reduciendo patologías recurrentes.
Mantenimiento y control de calidad
- Inspección anual de juntas, alféizares y remates.
- En hidrofugantes, prueba simple: echar agua y observar si perlea; si no, considera reaplicar.
- En elastoméricos, vigilar microfisuras nuevas y repasar sellados; limpiar con productos suaves para no degradar la película.
- Documenta fecha y producto utilizado: te permitirá planificar la siguiente intervención y comparar el rendimiento de tus tipos de impermeabilizaciones.
Idea clave: en fachada, los tipos de impermeabilizaciones se eligen por naturaleza del soporte, presencia de fisuras y necesidad estética. Si el origen del agua está controlado y los detalles constructivos están bien resueltos, hidrofugantes y elastoméricos —bien especificados y aplicados— ofrecen soluciones sin obra eficaces y duraderas.

Bajo rasante: lado negativo en sótanos y barreras de capilaridad
Cuando el acceso exterior es imposible, entran en juego tipos de impermeabilizaciones interiores que no “paran” el agua desde fuera, sino que la gestionan y contienen desde dentro. Bien especificados, estos tipos de impermeabilizaciones reducen filtraciones, controlan sales y devuelven el uso al espacio. La clave es diagnosticar: ¿empuje hidrostático lateral, ascensión capilar desde el zócalo, o ambas?
Diagnóstico bajo rasante (antes de elegir tipos de impermeabilizaciones)
- Origen del agua: si aparece tras lluvias intensas o con nivel freático alto, hay presión; si asciende desde la base del muro y deja “marea” y salitre, es capilaridad.
- Compatibilidad del soporte: muros mixtos (ladrillo/piedra/mortero de cal) responden distinto que hormigón. Esto condiciona los tipos de impermeabilizaciones viables.
- Sales higroscópicas: nitratos y sulfatos atraen humedad; aunque apliques buenos tipos de impermeabilizaciones, si no saneas seguirán manchando.
Lado negativo (desde el interior): cómo funciona y qué incluye
El lado negativo agrupa tipos de impermeabilizaciones pensados para resistir la entrada de agua desde la cara interior y redirigirla sin abrir el terreno.
Componentes habituales
- Morteros cristalizantes/osmóticos: reaccionan con el soporte mineral y obturán capilares; necesitan soporte sano, limpio y con preparación adecuada. No puentean fisuras activas por sí solos.
- Revestimientos cementosos flexibles (según sistema): ayudan a absorber micro-movimientos cuando el soporte está estable.
- Sellado de juntas y pasos: cordones y masillas compatibles; si hay vías puntuales de entrada, se combinan con inyecciones de resina PU (expansiva o elástica) para cortar el paso.
- Canal de drenaje interior con bomba: cuando hay empuje hidrostático, estos tipos de impermeabilizaciones funcionan de verdad si das salida al agua. El canal recoge exfiltraciones perimetrales hacia un sump (bomba), aliviando la presión.
Secuencia recomendada
- Saneado: picar revocos sueltos, retirar yesos dañados y limpiar sales superficiales.
- Sellos puntuales: inyección en juntas/fisuras que “chorrean” o rezuman.
- Capa continua: mortero cristalizante/osmótico siguiendo consumo y manos del fabricante.
- Gestión de presión: instalar canal perimetral + bomba si hay agua empujando (sin salida, la pared queda húmeda por presión).
- Acabados transpirables: revoques específicos resistentes a sales y pinturas minerales o de alta permeabilidad al vapor.
Limitaciones realistas
- Estos tipos de impermeabilizaciones no secan por arte de magia un muro con presión si no existe vía de alivio (drenaje).
- En soportes disgregados o con movimientos, un mortero por sí solo no basta: hay que consolidar, sellar puntos y combinar técnicas.
En mi experiencia, cuando no puedo abrir por fuera, lado negativo + canal me ha salvado obras y, sobre todo, ha evitado que la humedad busque otra ruta.
Barrera de capilaridad por inyección: cuándo y cómo usarla
La ascensión capilar sube desde el terreno por el zócalo del muro. Para este caso, los tipos de impermeabilizaciones eficaces son las inyecciones que crean una barrera química.
Qué es y qué productos se usan
- Cremas y microemulsiones de silanos/siloxanos: hidrofugan la red capilar del mortero de junta.
- Sistemas a base de silicatos u otras formulaciones: reaccionan en el interior del muro reduciendo su absorción capilar.
Buenas prácticas
- Perforaciones alineadas en la base del muro (sobre la cota de suelo interior), con separación y profundidad según el sistema.
- Inyección controlada hasta saturación indicada por el fabricante.
- Secado progresivo: la pared tarda en perder humedad; es normal que el secado sea lento.
- Saneado de yesos salinizados: sustituir por revocos transpirables y compatibles con sales (si mantienes yeso común, las manchas vuelven).
- Acabados: usar pinturas permeables al vapor; los acabados muy cerrados pueden atrapar humedad residual.
Limitaciones
- Si además de capilaridad hay entrada lateral de agua, la barrera no es suficiente; combina con otros tipos de impermeabilizaciones (sellos puntuales, lechadas, o incluso drenaje interior).
- En muros muy heterogéneos o sin junta clara, la eficacia depende de la impregnación real; puede requerir reinyección.
Compatibilidades y acabados (clave para que los tipos de impermeabilizaciones duren)
- Evita pinturas plásticas muy cerradas sobre muros que aún están secando: favorecen ampollas y sales.
- Prioriza revocos transpirables y terminaciones de alta permeabilidad al vapor.
- Trata la ventilación: los mejores tipos de impermeabilizaciones fallan si el local queda sin renovación de aire y con condensación.
Control de calidad y mantenimiento
- Observación post-lluvia: comprueba si el agua encuentra nuevas rutas; refuerza esos puntos.
- Seguimiento de sales: cepillado en seco y repaso de revocos donde reaparezcan eflorescencias.
- Bomba: prueba periódica y limpieza del pozo; sin bomba operativa, los tipos de impermeabilizaciones con drenaje pierden su sentido.
- Registro: anota sistema, fechas y zonas tratadas; te orienta en futuras intervenciones.
Errores frecuentes (y cómo evitarlos)
- Confiar solo en un mortero interior con presión sin dar salida al agua: acortas la vida del sistema.
- Inyectar barrera de capilaridad pero dejar yesos salinos: la humedad “sube” ópticamente por higroscopicidad.
- Cerrar con pinturas impermeables un muro aún húmedo: aparecen ampollas y manchas.
- No sellar juntas y pasos antes de aplicar capas continuas: el agua encontrará ese camino.
Idea clave: bajo rasante, los tipos de impermeabilizaciones eficaces combinan contención, sellado puntual y, cuando hay presión, drenaje. La barrera de capilaridad corta la subida del agua; el lado negativo maneja la entrada por empuje. Si eliges los tipos de impermeabilizaciones según el origen y preparas el soporte con rigor, el sótano recupera su funcionalidad sin abrir zanjas.

Aplicación correcta: preparación, imprimaciones, armados y clima
Este checklist eleva la vida útil de todos los tipos de impermeabilizaciones:
- Limpieza: desengrasar, retirar pinturas sueltas, abrir poro si hace falta.
- Secado: para poliuretanos, soporte muy seco; para acrílicos, respeta la humedad indicada.
- Imprimación: marca la diferencia; no la omitas.
- Armaduras: malla en perímetros, cambios de plano, fisuras; media caña en 90°.
- Juntas: respetar y sellar; nunca “taparlas” sin sistema específico.
- Clima: sin lluvia prevista y dentro del rango; viento y sol fuerte aceleran el curado.
- Control de espesores/consumos: clave en todos los tipos de impermeabilizaciones.
- Prueba de estanqueidad cuando aplique.

Costes y durabilidad orientativos (tabla comparativa)
Rangos instalados por profesional (sensibles a accesos, altura y paños pequeños). Úsalos para comparar tipos de impermeabilizaciones con cabeza.
| Superficie / Uso | Sistema (familia) | Vida útil típica | Coste orientativo | Dónde funciona mejor | Evitar si… |
|---|---|---|---|---|---|
| Terraza transitable | Acrílico elastomérico | 3–6 años | 25–45 €/m² | Pendiente ≥1,5–2%, soporte firme | Hay charcos permanentes |
| Terraza transitable | Poliuretano alifático | 7–12 años | 30–60 €/m² | Tránsito ocasional, alta exposición UV | Soporte húmedo |
| Terraza transitable | PMMA (curado rápido) | 10–15 años | 50–90 €/m² | Ventanas de tiempo cortas | Falta de preparación |
| Terraza/Detalles | Lámina + accesorios | 8–12 años | 20–40 €/m²* | Paños pequeños y puntos singulares | Pavimento suelto |
| Cubierta simple | EPDM superpuesto | 20–30 años | 45–80 €/m² | Pocas penetraciones, remates limpios | Perímetros complejos |
| Fachada | Hidrofugante (silanos/siloxanos) | 5–10 años | 12–25 €/m² | Ladrillo/piedra/ revoco sano | Fisuras abiertas |
| Fachada | Revestimiento elastomérico | 7–12 años | 15–35 €/m² | Microfisuras, acabado continuo | Sustrato con sales |
| Sótano (interior) | Mortero cristalizante (lado negativo) | — | 25–45 €/m² | Presión moderada + canal | Sin vía de alivio |
| Juntas/fisuras | Inyección PU | — | 40–90 €/ml | Juntas puntuales con entrada | Origen no localizado |
| Zócalos con sales | Barrera de capilaridad | — | 70–120 €/ml | Asciende humedad capilar | Agua líquida lateral |
* En paños pequeños.

Errores caros que evitar (con ejemplos reales)
Los puntos débiles no los marca el producto, los marcan los detalles. Incluso con buenos tipos de impermeabilizaciones, un par de descuidos acorta años de vida útil. Aquí tienes los fallos que más veo, por qué ocurren y cómo prevenirlos sin obras.
1) Pintar “impermeabilizante milagro” sin resolver sumideros y goterones
Qué pasa: el agua entra por el borde del peto o se queda embalsada alrededor del desagüe. Cualquier capa —da igual el tipo de impermeabilización que elijas— acaba levantándose en el punto débil.
Se nota en: ampollas alrededor del sumidero, manchas radiales y juntas ennegrecidas.
Cómo se evita:
- Forma media caña en el encuentro horizontal–vertical y refuerza con malla.
- Coloca manguito de sumidero compatible y remata el vierteaguas con goterón visible.
- Aplica el sistema continuo (membrana/lámina) después de sellar estos detalles.
En mi caso: cuando arreglo primero el remate y luego aplico el sistema, todos los tipos de impermeabilizaciones aguantan mucho más.
2) Aplicar con lluvia, rocío o sobre charcos
Qué pasa: la película no cura bien, se blanquea o se despega. Con algunos tipos de impermeabilizaciones (p. ej., poliuretanos) el soporte húmedo es letal.
Se nota en: color lechoso, “piel” blanda o falta de adherencia al raspar.
Cómo se evita:
- Asegura soporte seco y ventana sin lluvia; evita aplicar si hay condensación.
- Respeta el rango de temperatura y humedad que marca el fabricante.
- Si hay charcos, corrige la pendiente antes; ningún tipo de impermeabilización compensa un plato permanente de agua.
3) No armar perímetros ni encuentros
Qué pasa: el movimiento diferencial abre microfisuras justo donde el agua insiste. Da igual el tipo de impermeabilización: sin refuerzo, acabará abriéndose.
Se nota en: fisuras en forma de mapa en ángulos y contornos de peto.
Cómo se evita:
- Malla o refuerzo textil en todo perímetro, sumideros y cambios de plano.
- Cordón de sellador compatible en juntas y pasantes, antes del sistema continuo.
- Dos manos cruzadas para garantizar espesor (crítico en todos los tipos de impermeabilizaciones líquidos).
4) Sellar una ventana solo por fuera con silicona
Qué pasa: entra agua por el exterior y aire/vapor por el interior; aparecen humedades perimetrales.
Se nota en: manchas en jambas, moho en el encuentro con el yeso y corrientes de aire.
Cómo se evita (método fiable): triple sellado:
- Exterior estanco a lluvia (banda/cinta específica).
- Centro aislante (espuma de baja expansión o cordón de respaldo).
- Interior hermético al aire (sellador PU/MS o cinta).
Combinado con los tipos de impermeabilizaciones de fachada (hidrofugante o elastomérico), corta la mayoría de filtraciones en carpinterías.
5) Tapar moho y sales sin secar ni sanear
Qué pasa: el moho y el salitre reaparecen a través de la nueva capa; culpa al tipo de impermeabilización, pero el origen sigue activo.
Se nota en: aureolas repetidas y pintura que se descascarilla desde dentro.
Cómo se evita:
- Identifica si es capilaridad (zócalo) o entrada lateral (pared enterrada).
- Sanea yesos salinizados y usa revocos transpirables antes de repintar.
- Si hay capilaridad, valora barrera por inyección y luego el acabado; mezclar tipos de impermeabilizaciones sin tratar el origen es perder dinero.
6) Ignorar juntas de dilatación o “tapar” fisuras activas
Qué pasa: la junta se mueve y rompe la película.
Cómo se evita:
- Respeta juntas con perfiles/sistemas específicos; no las “anules”.
- En fisuras vivas, usa selladores elásticos y, si procede, bandas antes de cualquier tipo de impermeabilización continuo.
7) Mezclar productos incompatibles (química y adherencia)
Qué pasa: falta de anclaje o reblandecimientos.
Ejemplos típicos: aplicar sobre superficies siliconadas, restos de desmoldeante o pinturas muy hidrofugadas.
Cómo se evita:
- Limpieza profunda y, si dudas, imprimación del sistema.
- Prueba de adherencia en una zona pequeña antes de aplicar el tipo de impermeabilización elegido.
8) Quedarse corto de espesor o de manos
Qué pasa: la capa resulta porosa o discontinua y se fisura antes de tiempo.
Cómo se evita:
- Cumple consumo y espesor seco del fabricante; mide rendimiento por m².
- En todos los tipos de impermeabilizaciones líquidos, aplica dos o tres manos cruzadas y refuerzos donde toca.
9) No proteger productos sensibles a radiación UV
Qué pasa: algunos sistemas (p. ej., ciertos bituminosos) se degradan al sol si no llevan acabado.
Cómo se evita:
- Comprueba si el tipo de impermeabilización elegido requiere acabado protector (pintura, árido, lámina de terminación).
- Planifica la capa final desde el principio.
10) No mantener ni revisar
Qué pasa: hojas en sumideros, sellos reventados y pequeñas fisuras se convierten en goteras.
Cómo se evita:
- Revisión cada 12–24 meses: limpiar desagües, comprobar cordones y repasar bordes.
- Un repintado a tiempo alarga la vida de la mayoría de tipos de impermeabilizaciones.
Checklist rápido anti-errores (útil con todos los tipos de impermeabilizaciones)
- Diagnóstico claro (lluvia, capilaridad, lado negativo).
- Soporte seco, consistente y limpio.
- Detalles primero: sumidero, goterones, pasantes y perímetros.
- Refuerzo en encuentros + juntas respetadas.
- Compatibilidad verificada (prueba de adherencia + imprimación si procede).
- Espesor y manos según ficha técnica.
- Mantenimiento programado.
Idea clave: casi todos los fallos atribuídos a los tipos de impermeabilizaciones nacen en la preparación y en los detalles. Si corriges el origen, refuerzas encuentros y aplicas con método, cualquier familia —acrílico, PU, PMMA, lámina o EPDM— se comporta como promete.

Mantenimiento: revisiones bianuales y refrescos de sistema
Todos los tipos de impermeabilizaciones agradecen mantenimiento:
- Revisión cada 1–2 años: limpiar sumideros, comprobar sellados, buscar fisuras nuevas.
- Repaso de capa de desgaste (en acrílicos y PU) cuando el color pierde brillo.
- Limpiezas suaves: evita productos agresivos que embeban la película.
- Diario de obra: anota fechas y productos; te ayuda a programar el siguiente refresco.

Preguntas frecuentes
¿Cuándo sirven de verdad los sistemas “sin obras”?
Cuando la entrada de agua es por lluvia, el soporte está sano y los detalles se resuelven bien. En fisuras estructurales o fugas de tubería, ninguno de los tipos de impermeabilizaciones te evita la reparación previa.
¿Cuánto duran?
Depende del sistema y del clima. En general, estos tipos de impermeabilizaciones oscilan entre 3–6 años (acrílicos) y 20–30 (EPDM), con 7–12 para poliuretano y 10–15 para PMMA.
¿Puedo aplicarlo con humedad ambiental alta?
Algunos tipos de impermeabilizaciones lo permiten dentro de rango; otros (PU) requieren soporte muy seco. Respeta siempre la ficha técnica.
¿Se pueden pisar?
Sí, pero según sistema: los acrílicos toleran tránsito ligero; el PU y el PMMA, mejor; y el EPDM va muy bien en cubiertas técnicas. Consulta la clasificación de resbaladicidad en zonas mojadas.
¿Qué hago con las juntas de dilatación?
Ninguno de los tipos de impermeabilizaciones debería “anularlas”. Hay que respetarlas y sellarlas con sistemas específicos.

Conclusión
Elegir entre los tipos de impermeabilizaciones adecuados es fácil si sigues este guion: diagnosticar → preparar → ejecutar → mantener.
Yo lo resumo así: “Si suena hueco, saneo; si hay charco, doy pendiente; si hay duda en ventanas, triple sellado; y, cuando no puedo abrir por fuera, lado negativo + canal”. Con soporte sano y detalles bien rematados, los tipos de impermeabilizaciones sin obras ofrecen años de tranquilidad sin convertir tu casa en un frente de obra.
